Las conquistas y colonizaciones humanas son tan antiguas como la existencia misma del hombre y suelen ir acompañadas del ejercicio de la fuerza y el uso de las armas, pues el sometimiento de un pueblo al dominio de otro, o la concesión de su territorio rara vez se verifica de manera voluntaria. La guerra es, en efecto, un excelente medio para adquirir riqueza, tierras y mano de obra gratuita, brindada por los prisioneros en combate, convertidos en esclavos. Esta situación da lugar a una comunidad en la cual la desigualdad política adquiere un carácter constitucional, así, se reconocen por un lado los ciudadanos, hombres libres poseedores de riqueza y por el otro, los esclavos, hombres privados de su libertad y sin propiedades.

Las colonizaciones han tenido, a lo largo de su historia, diversas causas y efectos: en la Edad Antigua estuvieron motivadas por la sobrepoblación de los territorios, como las realizadas por los griegos entre los siglos VII y V a.C.

El reparto de África
A partir del siglo V a.C, Atenas estableció en puntos estratégicos las llamadas cleruquías, colonias de ciudades atenienses que conservaban todos sus derechos políticos y sociales respecto a la metrópolis, y este mismo sistema fue continuado, en el siglo IV a. C. por Alejandro Magno. En Roma, la colonización fue, en un principio, militar, para asegurar el dominio sobre los pueblos vencidos y, a partir del siglo II a.C., social, mediante el reparto de tierras conquistadas entre los veteranos del ejército. China realizó, también en el mismo siglo, una colonización agrícola con el fin de explotar todas las tierras cultivables del Extremo Oriente. En el siglo XV la colonización española trasladó a América las instituciones sociales y administrativas, así como la estructura económica de la Península. En el siglo XVIII, Francia e Inglaterra realizaron una colonización mercantil, basada en la explotación de los recursos naturales de sus colonias. Al mismo tiempo, en América del Norte se desarrollaron colonias de poblamiento.

Lo anterior ha sido sólo una pequeña mención de algunos movimientos de colonización en el mundo. Ahora nos ocuparemos de la etimología de algunas palabras relacionadas con el tema:

Conquista. Viene del latín conquisita, femenino del participio perfecto del verbo conquirere: “buscar por todas partes”, “tratar de obtener”. Una conquista es algo adquirido, generalmente por la fuerza.

Colonia. Del latín colonia: “colonia”, “conjunto de colonos”, y éste de colonus: “colono”, “cultivador”, sustantivo derivado del verbo colere: “cultivar”, “habitar”. Colonia es, por un lado, el conjunto de personas que van de un país a otro para poblarlo y cultivarlo o sólo para establecerse en él, por otro, un territorio fuera de la nación que lo hizo suyo, regido por leyes especiales.

Colonización. Por la presencia del sufijo -ización, indica el proceso de formar o establecer colonias.

Territorio. Deriva del latín territorium, y éste, a su vez, de terra: “tierra” y el sufijo -itorium: “de”. Se trata de una porción de la superficie terrestres, perteneciente a una nación, provincia o región.

Ciudadano. “De una ciudad”; ciudad evolucionó del sustantivo latino civitas, civitatis: “ciudad”, el cual, a su vez, se había originado de civis: “ciudadano”. El ciudadano es un hombre libre que, por nacimiento o por naturalización, adquiere los derechos y obligaciones políticas que le confiere el Estado.

Preparación del esclavo para su venta
Esclavo. Procede del bajo latín sclavus: ”esclavo”, y éste del griego bizantino (sklabós): “esclavo”, “esclavo”, derivado regresivo de (sklabenós), y éste de sloveninu, nombre que se daban a sí mismos los pueblos eslavos, víctimas de la trata esclavista en el Oriente Medieval. Esta palabra comenzó a utilizarse en español a partir del siglo XV, antes se usaba siervo, del latín servus: “siervo”, “esclavo”, del cual surgió el verbo servire: “servir” “ser esclavo”. Esclavo o siervo es la persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otro

Ma.de Lourdes Santiago Martinez